Presentación
La sensación de hambre fue lo que me llevó en un principio a comer, pero pronto comenzaría a ser adicta al bienestar que provoca estar saciada y satisfecha tras la ingesta de alimentos. Con el paso de los años empezaría a centrarme no tanto en la conquista de mi buche y sí en el disfrute del cortejo. Así, el ritual entorno a esta necesidad fisiológica me engancharía por completo: la cata de exquisitos sabores en sencillos platos, texturas sorprendentes en un mismo bocado, y sabores que entran por la olor y que llenan con la vista.
Cada día como menos y engordo más.
Si tienes hambre de mí:
