Albóndigas de salmón

Qué manera más sabrosa y segura de que sigan comiendo pescado, más concretamente salmón fresco, que tiene unas espinas aterradoras, no aptas para madres canguelis.

1/2 kg de salmón fresco, 1 cebolla tierna, sal, pimienta, leche (en sustitución al huevo) pan rallado, harina y aceite.

El salmón libre de espinas y de piel lo troceamos muy finito, casi desmenuzado.  Picamos la cebolla tierna y la incorporamos a las migas de pescado, como también un poquito de sal y pimienta. Añadimos entonces un chorrito de leche y el pan rallado y hacemos bolitas. Una vez las tengamos manejables, las enharinamos bien y las freimos en aceite a temperatura fuerte los primeros segundos y luego medio para que se cuezan por dentro. Listas.

Nota alergia al huevo: el pan rallado sin trazas de huevo que utilitzo es Hacendado.

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