Pastel aDorable

Lo que me he reído montándolo,  y montándola, porque la cocina sí que ha quedado linda, pero ella ya está acostumbrada a permanecer muda cuando me ve moverme a golpe de inspiración y de resoplo continuo en el cuadrilátero mínimo que hay entre los cajones, la nevera, los fogones, la pica y los armarios, campo de batalla y de victorias, y ésta de hoy es una.

Procedimiento:

Bizcocho Yolanda partido sin problema alguno de demolición en tres sensacionales y más ricos aún, discos, bañados en un almíbar pelao al aroma de canela sólo por una de las dos caras que los componen, la que mira hacia el cielo, y cubiertos con ganache de chocolate uno y nata recién montada de 35% m.g. y endulzada con azúcar lustre o glass, el otro. La azotea, parte más divertida en su confección, grafiteada con alegría y entrega en un intento de reproducir una carita infantil que ameniza las tardes de mi sobrina, Dora la exploradora, se presenta con un look renovado, una permanente de ganache de chocolate dispuesto bajo presión con ayuda de una bolsa de plástico improvisada como manga pastelera con un diminuto orificio hecho en uno de sus extremos. La cara, rellenada con dulce de membrillo casero, y los ojos y boca con obleas blancas que han venido a mi auxilio cuando más las necesitaba, gratitud y risas por ello. El resto de bizcocho, lleno de rizos también pero blancos, están peinados con ayuda de una boquilla metálica, único utensilio profesional aparecido en escena y usado con las pocas tablas de la que escribe.

Sana costumbre la de hacerme cargo de la guinda de las festividades que se presentan o inventan en mi entorno más confiado y confidente, por los buenos momentos que me reporta la ignorancia en esto de quererlo hacer muy bien, tomándome tan en broma algo tan misteriosamente serio (reacción química de la levadura, montaje de la nata líquida, esponjosidad del bizcocho sin huevo, melosidad del azúcar o temporal licuacidad del chocolate al ponerlos al fuego), costumbre que cobra total sentido cuando veo la carita feliz de los más pequeños de la casa.

Pendiente queda  editar los pasos seguidos cuando me vuelva a tropezar por aquí.

Con mis mejores deseos para el día de hoy. Que lo disfrutes Laura.

5 comentarios en “Pastel aDorable

  1. Dora la limpiadora debería ser. A ver si las inventan autolimpiables tipo “túnel de lavado” Ahí dejo la idea… Feliz tarde de lunes, y mejor semana, artistaza, que vaya galletas espectaculares que haces.

  2. No se le puede ni se le debe perdonar, él fue concebido para saciar el pecado capital que ahora nos ocupa, sin remordimiento alguno. Llevatelo para siempre pero deja un trocito!
    Besos Sergio

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