Gazpacho marciano

Gazpacho marciano

Bautizar un plato tan típico me quita el hambre de protagonismo, prefiero improvisar el nombre bien lejos de aquí pero sin olvidarme de las raíces que lo formulan, las murcianas, arraigadas al sustrato de mi paladar por parte de madre y que determinan totalmente la manera de disfrutar de esta orgía refrescante de vegetales, y cómo no, el parónimo nombre que la comulga.

Para la sencilla preparación necesitamos hacernos con la batidora y triturar todos los ingredientes de la mise en place en dos momentos: un primer flirteo únicamente con los 5 o 6 tomates, triturados primero y pasados por el chino después para dejarlos libres del roce de la piel y las molestas pepitas, y reservamos; un segundo encuentro con el resto de componentes: los 2 pepinos gruesos y largos bien pelados o 3 si el tamaño no nos convence, 1 pimiento bien verde, pan remojado para dar cuerpo, medio diente de ajo y media cebolla pelados para recomponerlo, vinagre al gusto, chorrito de aceite de oliva virgen para lubricar el trago, y sal, con moderación, para que entre mejor. Hecho el deshecho, juntamos los dos coloridos mejunjes y rebajamos con agua fría hasta obtener la liquidez que hará rico nuestro plato, dependiendo del interés depositado que corre como siempre de nuestra cuenta.  Rectificamos de sal y vinagre, porque es de sabios, y lo dejamos refrigerar en la nevera o fuera con unos cubitos de hielo dentro si no podemos esperar a bajar la temperatura del momento. Ideal para pecar entre horas y quedarnos tan frescos.

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