Aquí pan y depués gloria: Pizza Sin amasado!

_DSC0669.JPGPonme una barra de medio, Pedro.
Las que quedan son de la mañana.
-Eh… Pues dame aquélla de allí, qué es, ¿una chapata?
-Una chapela. Parecida pero más fina. ¿Sí?
-Mmm, más fina… -digo susurrante- Vale -le confirmo con una sonrisa exagerada, y me corresponde con una que le hace achicar los ojos y enseñarme las teclas de piano que tiene por dientes-...pero que esté crujientita! – le suplico, alzando la voz por la distancia que se toma conmigo al ir en busca del continente de mi merendola, la víctima que pronto abriré en canal para despojarla de sus tripas blancas y ejercer luego de taxidermista, dándole forma con todo lo que pille en la nevera.

Pero qué estupendo está Pedro, pienso, al verlo al fondo de su panandería/cafetería triando con suma atención mi barra, una tría un poco marrana por tanto manoseo inecesario de las mismas, que si ésta o aquélla o la de más allá, pero mi embelesada cara no me ayuda a mostrar mi pensamiento más higiénico, vuelto retorcido al verlo en la lejanía mostrándome por fin las dos mejores chapelas que le quedan, como torero en la plaza, con los brazos en alto alzando las dos orejas y brindándoselas a su prometida que permanece extasiada tras el mostrador de pastas. Sacaría el pañuelo blanco, reclamando el rabo a voces, pero no lo entendería y mi vergüenza y buena educación me obligarían a darle una explicación aturullada de algo sin sentido camuflado bajo el pensamiento más hambruno que ni con su despensa bollera me podría saciar.

Bueno, venga, que ya viene ¿ Pero por qué se ríe tanto? ¡Tendría que estar cabreado! No ha complacido a la clientela fiel con su pedido. ¿Será porque cree que no me importa? ¡Já!, pues para nada, ha pasado en alto mis apetencias iniciales, y no me da igual ocho que ochenta ni trece que dieciocho. Así que seré agradable pero tajante, pienso sugerirle sin contemplación alguna, que se abastezca de más pan para la próxima, eso mismo, y aunque no venga a colación, le comentaré también lo bien que está con su nuevo aspecto para nada demacrado, fruto de su sacrificado régimen hipocalórico de años, quedando así de lo más sincera y también cordial, pero no será hasta que me devuelva el cambio que le recordaré con medio cuerpo girado y un pie cruzando ya el portal lo guapo que está. Uy, que vuelve, ya está aquí.

-¿Algo más, Yolanda?
-Nono, sé que me está mirando aquél Donuts de allá- y lo señalo- y aquella caña de chocolate no me quita ojo… pero, no, nada más, Pedro –y congelo mi sonrisa dando por finalizada la improvisada introducción de todo lo que aún le tengo que decir, pero aún con la boca medio abierta va y me intercepta por las buenas con un “¿bueno, y qué tal estás, Yolanda?” Y yo le sentencio sin orden alguno un “¡Pues no tan guapo como tú, cuerpazo!” y me sonrojo como un pimiento, y me acelero en abrirla del todo hasta desencajarla con un: “¡De veras, estás estupendo!, irreconocible! (irreconocible? pues cómo era antes de feo?) De verdad, pero qué guapísimo, cómo te has quedao vaya, que si te cuento lo que parecías con esas dos barras ahí, sí hombre, cuando estabas… en fin, cosas mías …– balbuceo torpemente mientras recalco la calderilla del cambio en mi apretujado monedero y se me dobla la barra-blandiblu textura chicle bajo el ala.

A veces desearía ser paloma, cagarla sin que me vean y poder salir volando, con el pico cerrado y los genitales ocultos bajo el plumaje, y sin necesidad de comer más pan que el hecho en casa:

Para evitarnos unos cuantos viajes a la panadería* :
525 gr de harina de trigo
340 gr de agua templada (65%)
20gr de aceite de oliva (para untar los botes)
5 gr de levadura fresca (o en su defecto, 1,5 g de levadura seca,)
10 gr de sal
15 minutos + 5 minutos + 24 h + 20 minutos + 3 minutos +2 minutos

*Con estas cantidades, salen 3 bases. Si deseas obtener más o menos número de bases o panes,  sólo tienes que guardar la proporción de los ingredientes y ajustar cantidades.

Esta es una masa que uso una vez a la semana, por lo que la aconsejo encarecidamente. Su sabor equilibrado le confiere una versatilidad fantástica. Cambiando la forma, el tiempo y temperatura, puedes obtener tanto un panecillo esponjoso como una base firme para pizza de sensacional textura,  y sin amasado, tan solo hay que respetar los tiempos: dejar reposar  un tiempo de 24horas mínimo en la nevera, pasado el cual ya estará lista para cualquier invento panadero.
Pd:no desechar nunca la masa sobrante pues cuanto más tiempo pase en la nevera más rica estará (siempre bien tapada herméticamente)

Procedimiento para elaborar la masa:
Disolvemos la levadura en el agua tibia e incorporamos la harina tamizada y la sal. Mezclamos en un bol con ayuda de las manos. Es súmamante pegajosa, pero es así como debe quedar. Dejamos que reposen los ingredientes en el bol 15 minutos, y acto seguido la pasamos a la mesa y mezclamos ligeramente con ayuda de un poco de harina, la justa para que no se nos enganche tanto. Dejamos que repose 5 minutos más. Dividimos entonces la masa en porciones de 300 gr y hacemos una pelotita con cada una. Depositamos cada bola en un táper hermético untado de aceite de oliva y  lo guardamos bien cerrado en la nevera por espacio de 24h o más.

Preparación base de pizza:
Precalentamos el horno a 250 durante 20 minutos, espacio  de tiempo que aprovecharemos para confeccionar nuestras pizzas. Extraemos la masa con cuidado del táper y la extendemos con las manos con movimientos circulares sobre papel de horno enharinado, y la vamos agrandando hasta que adquiera unos 15cm de diámetro. Ya está, no hay más secreto. Ahora la rellenamos como más nos guste: una fina capa de salsa de tomate concentrado, cuanto menos líquidos sean los ingredientes mejor. Importante: para conseguir el efecto “de leña” deseado, metemos la pizza en el horno sobre la placa de abajo, sobre el pape de honear directamente, sin bandeja. Al cabo de 3 minutos la base estará dorada y crujiente y la masa elástica. Es el momento de subirla y ponerla al grill 2 minutos Lista.

Imprescindible audio sobre el pan: http://www.catradio.cat/audio/749592/Golafres

Maestro panadero:
Ibán Yarza Pan Casero
ISBN: 978-84-15785-54-5
Ed.Larousse

 

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