Alegre Moelleux de chocolate con mousse hecho cupcakes

Frédéric Lenoir, filósofo ensayista más leído de Francia, decía en una entrevista a La Vanguardia el pasado miércoles, que el deseo se puede elegir, y ponía el ejemplo de un bombón, que te da placer pero no en cambio alegría, pues ésta sólo te inunda cuando aciertas en decisiones a largo plazo, y concluía diciendo que quizá la alegría acaba siendo más sincera y duradera si rechazas el bombón y optas por estar más sano. Yo, que cuando me tocan los bombones salto, me quedé pensando en cómo salvar al chocolate del papel asignado en esta historia de infelices, así como también recordé el récord de 11kg que de este producto consume de media anual un suizo (vicioso suizo, después de este titular), y me entró repentina gula por algo muy oscuro y bueno, y arrugué el diario doblándolo con premura para hacerme con otra lectura, la de un libro de cocina que esperaba su momento. Lo adquirí hacía poco, en el Mercat dominical de Sant Antoni en otro arranque mío de insalubre deseo. Aquella vez también me desbanqué de esa línea recta que el destino traza y fui a parar allí, a dar con él o a caso él conmigo, y al hojearlo me deleité con el olor de imprenta de libro nuevo y  salivé con las fotos que mi olfato descubría a cada página pasada. Le dije entonces al expendedor, con disimulada alegría o placer, ya no sé, que me lo llevaba, y por un precio muy inferior a su valor lo retuve contenta en la estantería de casa hasta que el señor Lenoir me despertó el instinto por saltarme las reglas y no los postres: con un ritual ajeno a las expectativas del ensayista malgache, lo sustraje con suma expectación, lo abrí con dulce esperanza y di con la atractiva receta suiza del bizcocho negro de hoy.
Ya en la cocina, vendría la reproducción entusiata de los pasos a seguir, el disfrute probando los amalgamados ingredientes y el gusanillo inquietante por la improvisada presentación.
El bombón estaba servido. Usurpador de los dulces planes a largo plazo, me lo ventilé de un bocado y alegre lo recuerdo ahora y aquí.
Mal ejemplo, sr Lenoir, el del chocolate.

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Ingredientes:
225 gr de chocolate con un 75% cacao
4 huevos
85 gr de azúcar glas
70 gr de mantequilla
100 ml de nata fresca del 35% m.g.
15 gr de harina
40 gr cacao en polvo
pizca de sal

Procedimiento:
Montamos con ayuda de varillas eléctricas la nata líquida. Reservamos en la nevera. Ligamos a fuego flojo la mantequilla y el chocolate hasta fundir. Apartamos y reservamos. Batimos las yemas con el azúcar hasta palidecer su color. En un cuenco a parte, montamos las claras con una pizca de sal a punto de nieve y las volcamos en la mezcla anterior. Incorporamos entonces el chocolate fundido y mezclamos todo con suavidad. Un 30% de la masa obtenida la guardamos en el frigorífico para después preparar una cobertura espectacular. Ponemos en marcha el horno y lo precalentamos a 170º. Al 70% de masa que nos queda fuera del frigorífico le incorporamos la harina tamizada y cacao puro en polvo. Removemos con movimientos envolventes y cautos para no bajar las claras montadas. Volcamos en un molde de hornear de un palmo de diámetro o en su defecto improvisamos: cogemos cuatro flaneras, rellenamos tres cuartas partes y horneamos arriba y abajo, 20minutos o hasta cocer. No mucho tiempo, pues éste es un bizcocho tierno que se dismenuza suave a cada bocado y no puede quedar crudo pues a penas lleva harina. Mientras suben, recuperamos el 100% de esperanza y el 30% de masa para preparar la mousse de chocolate que nos cubrirá de gloria el bizcocho: mezclamos la nata montada con la masa reservada y el resultado lo metemos en una manga pastelera para decorar a golpe de pincel culinario o como la inspiración y utensilios disponibles nos dicten.

Marc Imbs, Suiza
Culinaria Mundial (En papel)
ISBN 9783833161216

2 comentarios en “Alegre Moelleux de chocolate con mousse hecho cupcakes

  1. I Lenoir també diu:”«¿Existe una experiencia más deseable que la alegría? Más intensa y más profunda que el placer, más concreta que la felicidad, la alegría es la manifestación de nuestro poder vital”. Y Yoli con tus palabras y tus recetas ayudas a que la alegria, la felicidad, el placer sean posibles

    1. Para alegría la que me das cada vez cada vez que te veo entrar por aquí!! eres tan generoso con tus palabras! Me voy a tener que sacar recetas de la manga (pastelera, claro…) sólo por tus comentarios! Moltes gràcies pel teu temps! Petonets!!

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