Meteorite Cake

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Un asteroide dos veces más grande que un avión pasará mañana a una distancia 13 veces la que hay entre la Tierra y la Luna. Para lo incuantificable que me resulta la dimensión del universo, eso es rozar el larguero, me digo, y me quedo fuera de juego al imaginarlo entrando a portería y acabando de un golazo con todas las ligas que se están librando ahora mismo en el mundo Puuuuuuuuuuuum. Y fin del partido.
De regreso a la Tierra y para mitigar el impacto del meteorito, por lo pronto el emocional, callo mis quinielas a mi hijo pequeño que resta astronómicamente compungido en la cama por la noticia y decido abrir por la página 31 el libro Las vacaciones del pequeño Nicolas. Retomamos juntos su lectura en voz alta:

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René Goscinny se convierte así en el cartógrafo que nos devuelve a las coordenadas iniciales; nos reconduce en la noche y nos induce el sueño a una velocidad meteorítica.
Murió joven pero sus personajes le han sobrevivido y con la idea de eternidad nos dormimos.

Esperanzados y resueltos despertamos horas más tarde para elaborar este bizcocho de textura granulada por los trocitos de nueces y zanahoria que sutiles encontramos al morder. Denso de aspecto, es ligero y mullido cuando te haces con él.  Se desintegra fácilmente al contacto con la atmósfera de la boca, y eso nos anima.
Nos llenará de gloria, al menos por un día ¡Es que es lo que dura!

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Ingredientes:
3 huevos
110 g de azúcar de caña
180 ml de aceite de girasol
190 g de harina
½ sobre de levadura
1 vaina de vainilla
½ cucharadita de canela
1 cucharadita de bicarbonato
2 zanahorias
90 g de nueces sin cáscara

Para la cobertura:
250 g de queso untable
100 g de azúcar glass
1 vaina de vainilla

Para guarnir:
½ zanahoria

Procedimiento:
Precalentamos el horno a 180º.
Mezclamos con el batidor manual las yemas, el azúcar y el aceite. Reservamos.
Trituramos las zanahorias y las nueces y las incorporamos a la mezcla anterior. Removemos bien. A parte, montamos las claras con ayuda del batidor eléctrico o manual en su defecto y las incorporamos con suaves movimientos envolventes al conjunto. Nos ayudamos de una lengua para hacerlo (no la nuestra!). Reservamos.
En otro bol (el último) tamizamos la harina, la levadura, la vainilla, la canela y el bicarbonato.
Incorporamos este soluto blanquecino a la dulce masa anaranjada y mezclamos de nuevo manualmente (pero no con las manos!) hasta que todo esté bien integrado.
Vertemos la masa resultante de estos cuatro procesos en un molde untado de mantequilla y enharinado ligeramente después, y cocemos 40 minutos.
Para la cobertura: mezclar el queso untable con el azúcar y la vainilla a punto de pomada. Cuando la torta se enfríe, la cubrimos bien con ella y rallamos zanahoria por encima.
¡Ummmmmm! Damos comienzo a la segunda parte

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Benedetta Parodi
Ricette in famiglia
ed. Rizzoli ISBN 978-88-17-09169-5

7 comentarios en “Meteorite Cake

  1. Yoli, cuando hablas de cucharada en la receta te refieres a pequeña, grande…? Imagino de café. Cómo se me da tan mal prefiero asegurarme.

    • Hola Aliss!! sí, a ver: cucharadita es cuchara de postre. Y si es media cucharadita es muy poquito, sí, solo la metida de cucharilla de café. Cuando haga bizcochos me voy con un ojo a la hora de las medidas! porque no se me da bien la repostería y voy mirando todo el tiempo no equivocarme. Esta receta es muy rica, de verdad! ya me dirás!

    • ¡¡Muchas Felicidades a Gabriel!! y a ti, por mami.
      Me alegro que también les haya gustado a los peques. Qué buena mano tienes!
      Contenta por vosotros. Ole!!

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