Hamburguesas verdes

IMG_20170117_135529.jpgAsí es como te pueden poner (verde) si a tus peques no les explicas antes que pese al aspecto, de sabor a verdura no tienen nada, y no es que los vegetales no estén buenos, pero al lado de unas costillitas de lechal a la brasa o unas botifarres dolces de Girona, marrones todas, la evocación de sabrosura que te arrea visualmente uno y otro color, no es la misma, por ilusión que uno le quiera echar al asunto.
El verde no es un color que atraiga a las masas pueriles en principio, pero con un trabajo de campo arduo y alopécico detrás, la introducción del mismo en la dieta es posible.

A petición de una amiga con la que ayer me casqué un chocolate a la taza bien marrón que se nos hizo corto en tiempo y estómago, voy a recordar los escasos ingredientes para elaborar estas improvisadas hamburguesas, rapidísimas de hacer y de comer. Las devoraron.
P.S. ¡Espero les gusten, Laura!

Para unas 10 hamburguesitas de unos 70 grs /c.u.:IMG_20170117_140123.jpg
4 cubitos de espinacas congeladas
2 pechugas de pollo
1 huevo hermoso
1 cebolla pequeña
daditos pequeños de queso (opcional)
pan rallado
aceite
pimienta
sal

Procedimiento:
Cocemos las espinacas en agua con sal, las escurrimos bien, haciendo presión para liberarlas completamente del agua que contienen y las abocamos en la picadora o robot de cocina junto al resto de los ingredientes (menos el queso, que lo camuflaremos después, revuelto en la picada).
La masa resultante la probamos y la rectificamos de sal y de pan rallado. Tiene que quedar más bien suelta, tirando a ligera, pues el huevo cuando se cueza por dentro acabará por compactarlas. En un sartén caliente con una cucharadita de aceite, plantamos nuestros pegotitos de masa verde, y las marcamos con ayuda de una espátula, a fuego medio, un par de minutos por cada lado.
A disfrutar.

Crema d’ametlla i espàrrecs

DSC_6715

Per a 8-10 persones: 4 manats d’espàrrecs, 400 ametlla pelada (300 sencera i 100 a trossets, o tota a trossets)  4 grans d’all o 6 si són petits-mitjans, llesques de pa de pagès, brou de pollastre, pebre, sal, 100 cl d’oli l’oliva.

 Fem el brou amb les herbes pelades i netes (1-2 pastanagues, 2-3 patates “mal tallades”, ½ ceba, 1 porro, branqueta d’api, nap, xirivia, (col i carbassa, no cal afegir-les aquest cop)  i una carcassa de pollastre (gallina NO per l’alèrgia a l’ou) També es pot fer de carn vermella, fent servir os d’espinada i un tomàquet en comptes de la carcassa de pollastre. Posem a coure en tres l. d’aigua, i abans que comenci el bull, desescumem, i a bullir ara sí en serio,  tot a foc amb una mica alegre, olla quasi tapada, una hora. Deixem reposar i quan refredi, a la nevera, i al dia següent desgreixem. Guardem les patates.

Agafem els espàrrecs i els manipulem: primer tallem les puntes i les reservem. Ara tallem la part lletja i dura (l’últim tram de color blanc) de cada espàrrec i ens desfem d’ella. Si volem aprofitar bé l’espàrrec, aquí finalitza el procés, si volem ser més polits, pelem cada un dels espàrrecs amb una mandolina. La diferència? Si estan ben cuits, cap ni una, almenys al meu paladar que els ha tastat d’ambdues maneres, i t’estalvia l’única part costosa d’aquest plat.

Preparem els sabors claus: Posem a coure els tronquets d’espàrrecs al brou, una mitja hora o fins que estiguin del tot tendres. Mentre, en una paella, fregim les puntetes reservades, i de nou, les guardem. En aquest mateix oli, fregim els alls tallats a quarts, atmetlles senceres, i unes llesques de pa. Aquest simple pas, es pot fer en tongades per assegurar-nos el tir de no cremar res, és a dir, fregir els alls, tirar-los quan comencin a agafar color groguenc, després les ametlles, les retirem, i per últim el pa, al qual segurament haurem de tornar a afegir oli per què xopa de seguida. Els deixem torrar. Triturem aquests alls, ametlles i pa torrat amb una mica de brou, i a la olla,  i tornem a triturar junt amb els espàrrecs ja cuits. Salpebrem al nostre gust. Es el moment d’afegir les  patates cuites del brou si es presenta algú més a dinar/sopar, o volem que tingui més cos, el sabor no variarà, només la consitència i la quantitat.

Per la presentació, tirarem per sobre pa torrat, les puntes dels espàrrecs que havíem reservat, fregides (5-7 minuts), ametlla a trossets torrada a la paella, rajolí d’oli, escames de sal, i, que a la foto no surt, unes hebretes de safrà torrat per sobre, fabulós també.

Canelones Cloti

Canelones Cloti

Las proporciones para realizar estos excitantes canelones son exageradas porque no he querido variar en nada la receta original, pensada para que muchos los celebren de una vez  o para que unos pocos se deleiten en diferentes ocasiones. De ambas maneras los he disfrutado  y en todas, el primer tenedorazo siempre va acompañado de un hummmmmmmmm que roza la perfección onomatopéyica, si es que existe eso.

De mi queridísima mami, a ella, por ella.

Nota alergia al huevo: Canelones precocidos Fazion sin trazas de huevo, explícitamente indicado, toda una alegría su descubrimiento; queso sin lisozima, como El Ventero; y en caso de usar margarina, que sea con lecitina de soja o girasol.

Para unos cuantos  canalones:
85-100 placas de pasta de canelones, 4 pechugas de pollo, 1/2 Kg de ternera, 1/2 kg de carne magra de cerdo, 4 cebollas hermosas, 5 tomates majos, 1 vaso de vino blanco, 100 gr. de pan, 1 vaso de leche, nuez moscada, aceite, sal y mantequilla. Para la bechamel: 4 l. de leche, 125 gr. de mantequilla, 125 gr. de harina, 80 gr. de maizena, nuez moscada, sal. Para el gratinado: queso rallado

Procedimiento:
Troceamos y salpimentamos la carne. En una olla la rustimos: añadimos chorrito de aceite y dadito de mantequilla e incorporamos primero la carne de ternera, al poco la de cerdo, y por último la de pollo, removiendo hasta dorar ligeramente. A continuación añadiremos las cebollas cortadas en grosos trozos, los tomates pelados y despepitados, nuez moscada y vaso de vino blanco. Tapamos y bajamos el fuego. Dejamos rustir unos 40 minutos. Una vez tengamos nuestra carne en su jugo, la dejamos enfriar para poderla manipular: la mezclamos bien con pan empapado en leche y la pasamos por la moledora manual, tarea entretenida y desesperante, no valen las prisas, tampoco corre más el que mas fuerza tenga, y que tiene pocos voluntarios normalmente. La esponjosa masa la dejamos enfriar en la nevera. Cocemos (o remojamos, si es precocida) nuestra pasta según proceda, y la extendemos una a una sobre un paño de cocina. Rellenamos con la masa sin despistarnos con la cantidad puesto que el exceso impide la total envoltura y suele ir a parar de manera poco contemplativa a la boca del que los lía (de ser inevitable, intentar hacer el proceso porrero en horas poco hambrunas) Preparamos nuestra bechamel, de textura ligera porque al templarse una vez servida en el plato siempre espesa y hay que andar generosos de leche para evitar el efecto masilla tan poco deseado por los comensales. Para hacernos con ella, deshacemos la mantequilla en un cazo, y cuando empiece a tomar color, incorporamos la harina, removiendo hasta tostar. Los grumitos resultantes los iremos liando con ayuda de una espátula o varilla incorporando poco a poco la leche, preferiblemente templada. Cuando tengamos textura de puré espeso, podemos incorporar el resto de leche de una vez. Añadimos sal y nuez moscada al gusto y reservamos. En una plata, refregamos mantequilla por la base y paredes, alistamos nuestros canalones de la manera más provechosa guardando espacio entre uno y otro. Bañamos con nuestra salsa blanca, rallamos queso por encima, y calentamos al horno y gratinaremos el tiempo que necesiten.

Si estas cantidades ingentes son para poca gente tendremos gran fortuna: para congelarlos, debemos ser previsores hacerlo sin estar bañados aún en bechamel. Una provechosa manera es hacerlo de manera individual y, una vez congelados, meterlos en bolsas herméticas para disponer de estas cilindradas suculencias a granel. La bechamel que los deberá acompañar, podemos congelarla a parte y usarla como procede o si disponemos de diez minutos, hacerla en el momento que se vayan a comer.


Pollo especiado a la piña

Para 2 personitas: 2 muslos de pollo, 1 cebolla pequeña, 1 diente de ajo, 1 cucharadita de comino, 1 cucharadita de orégano,1 cucharadita de maizena, 1 manojo de judías verdes, 1 vasito de vino blanco, 1 cucharadita de azúcar, 2 rodajas de piña en almíbar,  aceite, pimienta y sal. Arroz hervido (con ajo,laurel, sal y chorrito de  aceite) para acompañar.

Sellamos en una cucharada de aceite caliente los dos muslos de pollo, salpimentados y libres de piel. Añadimos la cebolla rallada y la rehogamos y las judías verdes cortadas a trocitos. Preparamos una picada con ajo, comino, orégano, sal y pimienta, y la incorporamos a la sartén. Removemos por espacio de unos minutos a fuego medio-flojo y seguidamente incorporamos agua y vasito vino blanco hasta cubrir, y dejamos hervir a fuego suave y con la sartén u olla tapada. A la meda hora rectificamos de sal e incorporamos la piña cortada en trozos y el azúcar. Añadimos la maizena disuelta en una pizca de agua fría y removemos bien. Dejamos cocer 20 minutos más a fuego medio y sin tapar o el tiempo que precise. Volvemos a probar y a rectifcar de sal y/o pimienta.Con la salsa resultante, bañamos el arroz hervido, nuestro pollo deshuesado, y las barriguillas felices.

Es una salsa suave pero con personalidad. La piña le da un toque difícil de identificar pero imprescindible para el agradable resultado. Un plato ideal para bocas en pleno proceso de experimentación y muy recurrente para los que cocinamos para buches con diferente grado de veteranía.

 

Pollo con poco curryllo

 

Lo llamo así por el poco trabajo que lleva hacer este pollo con curry que tanto gusta a los más pequeños.

Las pechugas de un pollo cortadas como  para rebozar, 200 dl de nata, 2 cucharadillas de curry, sal y piñones.

Hacemos a la plancha las pechugas, que habremos dejado en remojo durante la mañana en leche con sal hasta cubrir, vuelta y vuelta y retiramos. Tostamos unos piñones, y añadimos el curry al gusto, más bien poco por los pequeños degustadores de especias. Removemos e incorporamos la crema de leche, mezclamos bien y añadimos el pollo. Dejamos unos minutos. Listos.

 

 

 

Pollo al limón

Un pollo a cuartos, dos limones, dos pimientos, sal, aceite y pimienta.

Una vez salpimentados, ponemos nuestros trozos con piel a dorar en un poco de aceite de oliva en nuestra olla habitual de guisar, a fuego vivo, hasta tostar. Añadimos dos-tres limones partidos por la mitad y tapamos y dejamos a fuego medio. Cada cierto tiempo, removemos con ayuda de unas pinzas controlando que no se nos pegue y bajando el fuego si fuese necesario pero sin adormecerlo demasiado. A los veinte minutos añadimos un par de pimientillos enteros, chafamos con la pala o un tenedor los blandos limones para que acaben de desprender el zumo que aún les pueda quedar y volvemos a tapar, unos veinte minutos mas.

Es un plato que he tomado decenas de veces, posiblemente habrá manera mas cómoda de cocinarlo, o más aderezada de comerlo, pero ésta, con sus idas i venidas incesantes y, muchas veces, innecesarias, a la cocina por aquello de que no se pegue, con levantamiento de tapa en mano y nariz desbordada de placer por el vapor tan rico que de allí se desprende, es la que me da más alegrías por tiempo.

Empanaditos de rape y pechutierna rebozada

Tan sencillo como hacer trocitos pequeños con uno de los lomos libres de espinas (la pescadera nos lo hace a las mil maravillas) sazonados, y dejarlos bañados en leche por un tiempo en la nevera. Luego sólo queda rebozarlos en harina, en leche (la misma que hemos usado para hacer esponjoso el pescado) y pan rallado. Freir en aceite de oliva y dejar en papel de cocina. Este empanado podría hacerse con otros pescados y con mil historias, pero éste de momento es el que les agrada. La  fórmula del baño previo en leche funciona estupendamente para las pechugas de pollo (en este caso, sólo las rebozaríamos en pan rallado) , dejándolas muy suaves al delicado molar infantil.

Croquetas de pollo bebé

Por su tamaño y por su textura, son vistas y no vista en el plato del Pol.

1 pechuga, 1cuharada de harina, leche, marganina con lecitina de soja, aceite, sal.

Ponemos a cocer la pechuga junto a una carcasa, hueso de jamón blanco, y hierbas varias: zanahoria, puerro, chirivía,apio. De la cocción obtenemos un caldo ligero para sopas, arroces, etc… y con la pechuga de pollo o de gallina, haremos las croquetas bebé. Desmigamos bien la pechuga y la ponemos en el vaso de la batidora, junto a un poco de leche, la cantidad necesaria hasta conseguir la textura deseada. A continuación, deshacemos una cucharada de margarina en una gota de aceite en una sartén, y añadimos una cucharada de harina y la cocemos por unos minutos. Añadimos la masa triturada y remover hasta conseguir un aspecto “tortillero”. Dejamos enfriar la masa y al día siguiente ya está lista para “encroquetar”. Pasaremos cada croquetilla por Orgran no egg (sustituto del huevo) disuelto en agua, y rebozaremos en pan rallado. Freír y comer.

Brocheta de pera, pollo y piña

Para 12 brochetas: 1 pechuguita de pollo, 2 peras, 1/4 de piña, miel, salsa de soja, sésamo tostado, aceite, sal, azúcar avainillada y agua.

Tan sencillo como montar una brochetita (la idea es poderla comer de un bocado) con un trozo de pera, otro de pollo (sazonado ligeramente), y otro de piña. Previamente habremos dejado los trozos de pera en un almíbar de azúcar avainillada y agua (la 1/2 que de azúcar) por espacio de unos 8-10 minutos. Ponemos en una gota de aceite las brochetas y las freímos a fuego flojo, escasos minutos por cada lado hasta que la carne deje de estar cruda.

Es el momento de incorporar una mezcla de miel y salsa soja a la sartén (las cantidades, a gusto), y avivamos el fuego hasta caramelizar la mezcla junto a las brochetas.

Las sacamos de la sartén, las rebozamos en granos

de sésamo y a disfrutar.

Fuente: http://www.miblogdepintxos.com

Pechuga rellena de queso, ciruela y manzana.

Las pechugas quedan muy tiernas y jugosas de esta manera, nada que envidiar a las crujientes alitas o sabrosos muslos.

2 pechugas, 2 ciruelas, 2 dátiles, 2 lonchas de queso de oveja, 2 lonchas de jamón york, 8 tiras de bacon, 2 manzanas ácidas pequeñas.

Desplegamos las pechugas, primero abriéndolas en forma de libro y luego desdoblándolas de nuevo con ayuda de un cuchillo desde el centro hacia la izquierda y del centro hacia la derecha todo lo que podamos,  consiguiendo triplicar su tamaño. Salpimentamos y rellenamos con los ingredientes, jamón dulce y encima el queso, la ciruela, el dátil y trocitos de manzana y sellamos con ayuda de unos palillos o hilo de cocinar. Por fuera y una vez cerradas, estiramos el bacon envolviendo el paquetito. En  una sartén, freimos las pechugas rellenas a fuego medio, por espacio de unos 20 minutos mínimo, dando vueltas cada tanto para que se frían bien por todos los lados. Listo.

Acompañamos de mayonesa sin huevo o la salsa que apetezca.