Tarta Oreo a mi aire

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Mi hijo se ventosea cada mañana al despertar aún inmóvil en la penumbra del letargo nocturno, en mi presencia,  justo antes de abrir los ojos. Realiza el ritual con cierto nivel de perturbadora consciencia, lo sé porque insiste en su empeño de descomprimir gases, aun cuando no le viene de manera natural, si me nota cerca. Mi hija, que creció con las princesas Disney en sus primerísimos años y que duerme en la litera de arriba, procede a darme los buenos días de igual manera los fines de semana que no madruga, acompañando la gesta de su hermano con una sonrisa que me da pistas sobre la maquinación de su ejecución. El primero me intriga. La segunda me conmueve.

Desconozco el nivel de flatulencia que les acarrearán mañana los aires, en este caso de grandeza, de esta colosal tarta que tanto han disfrutado hoy. Voluptuosa, excesiva, desbordante. La han devorado con los ojos primero y  gozado en boca después. Esponjosa, lubricada, con sabor a chocolate avainillado, sin matices retronasales pero con un final equilibrado, ligero, limpio. El sabor a Oreo se insinúa en la capa intermedia pero muy sutilmente. La buttercream con queso que la cubre y rellena proporciona textura cremosa a cada bocado de esta dripcake ideal.
Esperemos que con el dulce recuerdo del momento no contengan tampoco la alegría.

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¡¡ Felicidades, POL !!


 

Para la elaboración de esta tarta del cumpleañero que sale airoso de todas, necesitamos:

Utensilios extra (para una repostera ocasional como yo):

Un molde de 15 cm de diámetro
Un cartón impermeable de 15 cm de diamétro
Una jeringuilla
Un cuchillo ancho o espátula aplanadora

Para los bizcochos:

4 huevos L
240 gr de azúcar
240 ml de aceite
215 ml de leche
4 ml de esencia de vainilla
330 gr de harina.
16 gr de levadura química (1 sobrecito Royal)
40 gr de cacao puro en polvo sin azúcar
16 galletas Oreo (sólo las tapas)
Pizca de sal

Para el almíbar:

50 gr azúcar
50 ml de agua
2 ml de aroma de vainilla

Para la buttercream del relleno y cobertura:

300 gr de queso de untar cremoso
200 gr de mantequilla
El relleno de las 16 galletas Oreo
300 gr Azúcar glas

 Para la ganache de chocolate:

100 gr de chocolate especial postres
100 ml de nata 35% mg
45 gr de mantequilla 

Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente.

Para la decoración:
Mikados, Conguitos, Huesitos, almendras caramelizadas, Filipinos, galletas oreos. 



Elaboración

Paso previo:

Machacamos las tapas negras de las características galletas Oreo que habremos separado previamente del relleno que llevan con ayuda de un cuchillo o espátula. La crema de las galletas la reservamos para después. Una forma práctica y rápida de dejar en pedacitos las tapas de las galletas es metiéndolas en una bolsa transparente y limpia y dándole con el mazo de un mortero tres o cuatro veces hasta obtener un resultado con trozos irregulares. Reservamos. 

Elaboración base de los bizcochos:

Batimos los 4 huevos con las varillas eléctricas unos 5 minutos, hasta obtener una crema blanquecina espumosa. Añadimos el azúcar y volvemos a batir 1 minutos más. Incorporamos ahora el aceite, la leche y el aroma de vainilla. Mezclamos hasta integrar completamente. 

Agregamos los sólidos: la harina tamizada, la levadura en polvo y una pizca de sal y mezclamos con ayuda de las varillas manuales o bien a mínima potencia con las eléctricas. Con esta masa obtenida, de un peso aproximado de 1.200 g, haremos los 3 bizcochos que lleva la tarta, de unos 400 g cada uno. 2 de chocolate y 1 sin chocolate, el que irá en medio en el montaje emulando así la forma de la galleta Oreo.

Elaboración de los bizcochos con cacao:

En otro cuenco pesamos y vertemos dos tercios de la masa (unos 800 g) y añadimos solo a esta porción de masa el cacao puro en polvo sin azúcar. Removemos con varillas a mínima potencia. Agregamos la mitad de las galletas troceadas que teníamos reservadas en la bolsa. Integramos. Procedemos a hornear. En mi caso hago los dos bizcochos de chocolate uno a uno porque solo dispongo de un molde de 15 cm.por lo que dividimos la masa que lleva el cacao  en dos boles y volcamos uno de ellos en un molde previamente engrasado y enharinado.Metemos al horno precalentado a 180º arriba y abajo durante 30 min. o hasta que salga limpio el cuchillo. No abrir nunca antes de los 20 min. que por un cambio brusco de temperatura y de corriente de aire lo echaríamos a perder.

Elaboración bizcocho de vainilla:

Mientras sube el primer bizcocho con cacao y resta a la espera el segundo de iguales características, acabamos de preparar la masa del bizcocho intermedio. Para ello rescatamos el cuenco que teníamos con la masa sin cacao y agregamos la otra mitad (aprox.) de las tapas de las galletas que quedaba en la bolsa. Mezclamos y reservamos hasta poder hornear en iguales tiempos y temperaturas que los dos de chocolate. 

A los 30 minutos sacamos el primero de nuestros bizcochos de chocolate. Dejamos enfriar dentro del molde 10 min. y pasamos, ya desmoldado, a una rejilla boca abajo, y así procederemos con el 2º y 3r bizcocho. En esta 1h 20 min que se nos va en este poco productivo espacio de tiempo nos da para preparar la buttercream, la ganache y recoger la cocina.

Buttercream o crema de mantequilla para el  relleno y cobertura:

Batimos la mantequilla 5 minutos. Incorporamos el azúcar glas y mezclamos bien antes de volver a batir. Añadimos el queso de untar, el relleno de las 16 galletas oreo que teníamos reservado, y batimos bien hasta obtener una textura cremosa y uniforme. Guardamos en la nevera mínimo media hora. 

Ganache de chocolate para la cobertura y para el efecto dripcake:

Colocamos el chocolate picado junto con la nata al baño maría. Mezclamos y añadimos la mantequilla. Volvemos a remover hasta que la mezcla homogénea brille. 

Almíbar:

Ponemos a calentar a fuego flojo el agua y el azúcar junto con el aroma de vainilla hasta hervir ligeramente. Apagar iy reservar.

Montaje:

Recortamos la parte superior de los tres bizcochos ya templados hasta dejarlos sin barriga. 

En la base de cartón impermeable colocamos un poco de buttercream para fijar el bizcocho base de cacao. Mojamos con ayuda de un pincel pastelero o cuchara todo la superficie con el almíbar, por el centro y también los rebordes que suelen ser los más tostados. Seamos generosos. 

Cubrimos  con una capa de buttercream y colocamos encima el bizcocho de vainilla mojado también en almíbar y procedemos igual: capa de buttercream y encima el tercer bizcocho hidratado bien con el almíbar. Observamos que estén bien orientados y equilibrados. 

Cobertura en 3 pasos: 

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Cubrimos de buttercream tanto los laterales como la parte superior de la tarta con ayuda de una espátula o cuchillo amplio. Si queda irregular no pasa nada. Es solo un primer sellado de las migas que suelta el bizcocho. Reservamos pastel y crema en la nevera mínimo 30 minutos para que cojan frío de nuevo. 

Pasado este tiempo volvemos a cubrir con la crema buttercream, esta vez echándole el arte que se tenga. Con un poco de paciencia y ganas obtenemos un final la mar de resultón. Reservamos de nuevo en la nevera media hora. 

Toca cubrir con la ganache de chocolate con efecto dripcake (o goterones) la blanquecina tarta y comenzamos por las gotitas. Para ello se me ha ocurrido ayudarme con una jeringuilla e ir soltándolas con las mismas ganas y forzada improvisación que mi hijo sus cuescos matutinos. Paciencia y sin pensarlo mucho pues es bonito que queden irregulares. Acabamos por cubrir la superficie con el resto de la ganache y sobre ella disponemos Mikados, Conguitos, Huesitos, almendras caramelizadas, Filipinos, todo tonos ocres, crudos o dorados y  alguna galleta entera oreo para recordar la temática.

Bon profit.

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Control preventivo de amoL 0,0

 

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-Sople fuerte y continuo hasta que oiga un chasquido.
– B u u u f f f f f f f f f f f f f f f f f f f f f f f f f f …..
-A verr, traiga aquí su cara que la bese… mmm..Bien. Le comunico que la prueba de precisión que acaba de realizar arroja 12,0 años.
-¿Y eso es positivo?
-Mucho. ¡Excede usted los niveles máximos de amor, oiga!  Así que venga, tenga sus mil besos de multa y sus 2 trozos del pastel. ¡Ah! y deme usted la receta si es tan amable.
Ya puede ir cumpliendo más.

Circul End.

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Recetas de la icónica tarta Red Velvet hay tantas como controles de alcoholemia en las cenas de empresa, pero ésta de aquí tiene la virtud de permitir escabullirnos rápidamente de la cocina sin más control que el del tiempo de horneado, porque su realización no presenta ninguna dificultad, y todo ello sin sanciones ni penas mínimas, pues todo es alegría cuando la pruebas.
Doy fe, por los juicios rápidos que se hacen al primer bocado.

Para la Red Velvet que aquí se sopla y que está de delito necesitamos, preventivamente:

½ vaso de aceite de oliva suave
320 g de azúcar
2 huevos
2 cucharadas soperas rasas de cacao puro sin azúcar
1 tubito de 10 g de colorante alimentario en gel rojo (Dr Oetker)
Vainilla
Canela
250 ml o un vaso de leche
El zumo de ½ limón
300 g de harina
1 cucharadita de bicarbonato
2 cucharaditas de vinagre

Para el relleno y cobertura:
250 g de mantequilla a temperatura ambiente
250 g de azúcar glas
250 g de queso crema

Preparación del bizcocho:

Precalentamos el horno a 180ºC.
Mezclamos el zumo del medio limón con la leche para obtener ese buttermilk americano o leche cortada que ellos usan. Reservamos. Engrasamos y enharinamos el molde. En esta ocasión utilicé la bandeja del horno que hace unos 40 cm de largo x 30 cm de ancho aproximadamente, la forré con papel de horno y en 25 minutos tenía lista una base de campeonato. La idea era hacer dos pisos de 20 x 20 aproximadamente, y de esta manera, cortando la plancha en dos cuadrados de un hornerazo los obtuve.
Pero antes de crecernos como pasteleros tenemos que hacer subir el pastel. Para ello elaboramos una masa a base de batir a mano o con las varillas eléctricas, según se tenga, el aceite, azúcar y huevos, montando las claras a parte si es posible, pero no necesariamente, para incorporarlas delicadamente al final. Añadimos entonces el cacao tamizado y la mitad de la leche con limón. Mezclamos suavemente. Incorporamos la harina tamizada y removemos. Ya casi está, así que no decaiga el ánimo ni la masa: en un vaso preparamos el impulsor que hará que crezca bien esponjosa mezclando el vinagre con el bicarbonato. Cuando espumee agregamos el invento rápidamente a la mezcla. Que nadie llore por el sabor originario de estos ingredientes. Los ácidos de esta receta lo único que hacen es neutralizar el sabor del bicarbonato sódico. Removemos suavemente y cuando la mezcla sea homogénea incorporamos el extracto de vainilla, la canela en polvo, pelín de sal y el colorante rojo que otorgará el aspecto característico de esta atractiva tarta.

Preparación crema:

Mezclamos con las varillas el azúcar glas y la mantequilla en pomada unos minutos, hasta obtener una crema untable. Incorporamos entonces el queso crema y batimos de nuevo. Lista. Ya solo queda echar mano de nuestra faceta de paleta.

Montaje de la tarta:

Esparcimos generosamente crema sobre uno de nuestros porosos adoquines rojos que habremos recortado previamente hasta dejarlo con una medida 20×20. Plantamos sobre esta capa de yeso hecha crema el segundo adoquín de bizcocho, no a lo Albert Rivera, pues es delicado y se puede romper, pero sí con firmeza y confianza, pues nos está quedando muy bien.
Con ayuda de una manga pastelera con boquilla grande o en mi caso bolsa de congelar agujereada por un extremo, vamos decorando a golpe de inspiración la parte superior con la crema restante.
Como la aritmética no falla, con el bizcocho que ha sobrado de la base rectangular, rallamos por encima para decorar y apartamos el resto para otra merecedora ocasión.

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 ¡Felicidades, Paula!

Meteorite Cake

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Un asteroide dos veces más grande que un avión pasará mañana a una distancia 13 veces la que hay entre la Tierra y la Luna. Para lo incuantificable que me resulta la dimensión del universo, eso es rozar el larguero, me digo, y me quedo fuera de juego al imaginarlo entrando a portería y acabando de un golazo con todas las ligas que se están librando ahora mismo en el mundo Puuuuuuuuuuuum. Y fin del partido.
De regreso a la Tierra y para mitigar el impacto del meteorito, por lo pronto el emocional, callo mis quinielas a mi hijo pequeño que resta astronómicamente compungido en la cama por la noticia y decido abrir por la página 31 el libro Las vacaciones del pequeño Nicolas. Retomamos juntos su lectura en voz alta:

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René Goscinny se convierte así en el cartógrafo que nos devuelve a las coordenadas iniciales; nos reconduce en la noche y nos induce el sueño a una velocidad meteorítica.
Murió joven pero sus personajes le han sobrevivido y con la idea de eternidad nos dormimos.

Esperanzados y resueltos despertamos horas más tarde para elaborar este bizcocho de textura granulada por los trocitos de nueces y zanahoria que sutiles encontramos al morder. Denso de aspecto, es ligero y mullido cuando te haces con él.  Se desintegra fácilmente al contacto con la atmósfera de la boca, y eso nos anima.
Nos llenará de gloria, al menos por un día ¡Es que es lo que dura!

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Ingredientes:
3 huevos
110 g de azúcar de caña
180 ml de aceite de girasol
190 g de harina
½ sobre de levadura
1 vaina de vainilla
½ cucharadita de canela
1 cucharadita de bicarbonato
2 zanahorias
90 g de nueces sin cáscara

Para la cobertura:
250 g de queso untable
100 g de azúcar glass
1 vaina de vainilla

Para guarnir:
½ zanahoria

Procedimiento:
Precalentamos el horno a 180º.
Mezclamos con el batidor manual las yemas, el azúcar y el aceite. Reservamos.
Trituramos las zanahorias y las nueces y las incorporamos a la mezcla anterior. Removemos bien. A parte, montamos las claras con ayuda del batidor eléctrico o manual en su defecto y las incorporamos con suaves movimientos envolventes al conjunto. Nos ayudamos de una lengua para hacerlo (no la nuestra!). Reservamos.
En otro bol (el último) tamizamos la harina, la levadura, la vainilla, la canela y el bicarbonato.
Incorporamos este soluto blanquecino a la dulce masa anaranjada y mezclamos de nuevo manualmente (pero no con las manos!) hasta que todo esté bien integrado.
Vertemos la masa resultante de estos cuatro procesos en un molde untado de mantequilla y enharinado ligeramente después, y cocemos 40 minutos.
Para la cobertura: mezclar el queso untable con el azúcar y la vainilla a punto de pomada. Cuando la torta se enfríe, la cubrimos bien con ella y rallamos zanahoria por encima.
¡Ummmmmm! Damos comienzo a la segunda parte

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Benedetta Parodi
Ricette in famiglia
ed. Rizzoli ISBN 978-88-17-09169-5

Alegre Moelleux de chocolate con mousse hecho cupcakes

Frédéric Lenoir, filósofo ensayista más leído de Francia, decía en una entrevista a La Vanguardia el pasado miércoles, que el deseo se puede elegir, y ponía el ejemplo de un bombón, que te da placer pero no en cambio alegría, pues ésta sólo te inunda cuando aciertas en decisiones a largo plazo, y concluía diciendo que quizá la alegría acaba siendo más sincera y duradera si rechazas el bombón y optas por estar más sano. Yo, que cuando me tocan los bombones salto, me quedé pensando en cómo salvar al chocolate del papel asignado en esta historia de infelices, así como también recordé el récord de 11kg que de este producto consume de media anual un suizo (vicioso suizo, después de este titular), y me entró repentina gula por algo muy oscuro y bueno, y arrugué el diario doblándolo con premura para hacerme con otra lectura, la de un libro de cocina que esperaba su momento. Lo adquirí hacía poco, en el Mercat dominical de Sant Antoni en otro arranque mío de insalubre deseo. Aquella vez también me desbanqué de esa línea recta que el destino traza y fui a parar allí, a dar con él o a caso él conmigo, y al hojearlo me deleité con el olor de imprenta de libro nuevo y  salivé con las fotos que mi olfato descubría a cada página pasada. Le dije entonces al expendedor, con disimulada alegría o placer, ya no sé, que me lo llevaba, y por un precio muy inferior a su valor lo retuve contenta en la estantería de casa hasta que el señor Lenoir me despertó el instinto por saltarme las reglas y no los postres: con un ritual ajeno a las expectativas del ensayista malgache, lo sustraje con suma expectación, lo abrí con dulce esperanza y di con la atractiva receta suiza del bizcocho negro de hoy.
Ya en la cocina, vendría la reproducción entusiata de los pasos a seguir, el disfrute probando los amalgamados ingredientes y el gusanillo inquietante por la improvisada presentación.
El bombón estaba servido. Usurpador de los dulces planes a largo plazo, me lo ventilé de un bocado y alegre lo recuerdo ahora y aquí.
Mal ejemplo, sr Lenoir, el del chocolate.

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Ingredientes:
225 gr de chocolate con un 75% cacao
4 huevos
85 gr de azúcar glas
70 gr de mantequilla
100 ml de nata fresca del 35% m.g.
15 gr de harina
40 gr cacao en polvo
pizca de sal

Procedimiento:
Montamos con ayuda de varillas eléctricas la nata líquida. Reservamos en la nevera. Ligamos a fuego flojo la mantequilla y el chocolate hasta fundir. Apartamos y reservamos. Batimos las yemas con el azúcar hasta palidecer su color. En un cuenco a parte, montamos las claras con una pizca de sal a punto de nieve y las volcamos en la mezcla anterior. Incorporamos entonces el chocolate fundido y mezclamos todo con suavidad. Un 30% de la masa obtenida la guardamos en el frigorífico para después preparar una cobertura espectacular. Ponemos en marcha el horno y lo precalentamos a 170º. Al 70% de masa que nos queda fuera del frigorífico le incorporamos la harina tamizada y cacao puro en polvo. Removemos con movimientos envolventes y cautos para no bajar las claras montadas. Volcamos en un molde de hornear de un palmo de diámetro o en su defecto improvisamos: cogemos cuatro flaneras, rellenamos tres cuartas partes y horneamos arriba y abajo, 20minutos o hasta cocer. No mucho tiempo, pues éste es un bizcocho tierno que se dismenuza suave a cada bocado y no puede quedar crudo pues a penas lleva harina. Mientras suben, recuperamos el 100% de esperanza y el 30% de masa para preparar la mousse de chocolate que nos cubrirá de gloria el bizcocho: mezclamos la nata montada con la masa reservada y el resultado lo metemos en una manga pastelera para decorar a golpe de pincel culinario o como la inspiración y utensilios disponibles nos dicten.

Marc Imbs, Suiza
Culinaria Mundial (En papel)
ISBN 9783833161216

Bizcocho de boniato, castañas y caqui

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Cómo me ha gustado que acabaran en mi boca pedazos de esta esponja de bizcocho. Húmedo como sus insinuaciones y delicado, se despedaza si lo sueltas de la mano.
Agárralo fuerte y dulcifícate con él cual día de lluvia bajo el mismo techo.
Atemperado por fuera, en su interior aguarda un explosivo de ocres, paisaje de otoño que lo conforma. Tierno en su justa medida, con un crujir de hojas secas a cada bocado.
Que la masa te acompañe.

Ingredientes:
200 gr de boniato asado
3 huevos M
100 gr de azúcar
100 ml de aceite de oliva
200 gr de harina
10 gr de levadura
1 caqui maduro y tierno
½puñado de trocitos de castañas asadas
½ puñado de nueces a medio picar

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Procedimiento:
Precalentamos el horno a 170º. Mezclamos con ayuda de un tenedor el boniato asado sin piel, el azúcar, las yemas de huevo y el aceite. Removemos hasta hacer homogenia la masa espesa. Retiramos la piel del caqui y echamos su exclusiva pulpa en el neutro mejunje anterior. Lo esparcimos con cuidado, sin deshacer su hilvanada y granulada estructura y alégrate por haber entrado a este blog. Incorporamos la harina y levadura tamizadas y removemos de nuevo. Momento de añadir las claras a punto de nieve. Con movimientos envolventes vamos acariciando la masa. Echamos los trozos de castaña y nueces picadas y sepultamos nuestras bombas de sabor en la mezcla. Lo volcamos todo en un molde untado de mantequilla y espolvoreado de harina, y al horno, 45minutos o hasta el punto óptimo de cocción. Si las ganas lo consensuan y permiten, dejamos enfriar completamente antes de desmoldar y devorar.
Métete el otoño en la boca. Vistete por dentro con él.

No se puede pedir más al imaginario repostero. Al mío, no. Copiad y comed, que es de mi parte.

Yolanda Montesinos López

Un Pan de bandera – Parte 1/2

Abanderar la mesa con este pan gustará a apátridas y lugareños. Su estriada molla contiene sobrasada de Mallorca, para elaborar las franjas rojas, y curry de la India y  queso grana italiano, para las amarillas, ingredientes todos que las aromatizan y tiñen de gustosas intenciones. Un pan singular en su forma y plural en su contenido. Tierno y equilibrado si se le deja crecer, con corteza resistente y permeable al sabor que lo acompañe.
Propuestas de elaboraciones hay tantas como panes imagines, pero requisito para abordar todas ellas tan solo uno: respetar el proceso lento y cauteloso que necesita el pan para formarse. Para ello, el ambiente no debe estar muy caldeado, pues la fermentación entonces se acelera y el manipulador de masas ve en ello la oportunidad de apresar un rápido resultado que no convence. Es preferible prescindir de las prisas y enfriarlo hasta el momento de poder dar forma a nuestra idea, sin perjudicar con ello el trabajo de levado que no cesa ni en su frío letargo.
La constancia en el proceso y nuestra espera tendrán su recompensa. Un insistente y enérgico trabajo manual por nuestra parte y un horneado donde cocerlo sin descuidos, sacralizarán al final nuestro pan catalán.

 


Los pasos a seguir para la elaboración de este pan vienen muy bien indicados aquí: http://www.lacuinadesempre.cat/2012/04/pa-de-sant-jordi.html
Antes de las terceras elecciones subo la segunda parte del post

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Choco biscuit, my best suit

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Nos perfumamos en una primera cita para bañarnos en sudor con ella después. Nos arreglamos para poder arreglárnoslas, si nos cogen,  en una entrevista de trabajo. Por qué no ofrecer de merienda un sencillo bizcocho de choco  vestido con las mejores galas. Una buena presentación es clave para deleite de todos. A los peques les entrará por los ojos para quedarse luego en sus pequeñas barriguitas, encargadas éstas de repartir energía y felicidad por los cuerpos presentes, los suyos y el mío.

Presentación inspirada en el cioccofondente del restaurante La Tagliatella. Receta extraída del reverso del paquete del harina Maizena con alguna modificación que a continuación detallo. Música que me acompaña en el redactado: Rude por Madilyn Bailey, versión de Magic, porque de esto va el bizcocho de hoy. Su letra comienza con algo así como “Saturday night morning jumped out of bed and put on my best suit”. Engalanados todos nos vamos a ver de qué va el biscuit de hoy.

Para unas cuantas risas, necesitaremos:_DSC0392

50 mg de mantequilla,

80 ml de aceite

125 gr de azúcar

4 huevos

200 gr de chocolate fondant postres

60 gr de harina de trigo

60 de maizena

½ sobre de levadura

Nata para montar

Cucharillas

Precalentamos el horno as 170º sólo por debajo. Ponemos el chocolate en un cazo junto con la mantequilla y el aceite y lo mezclamos a fuego muy lento. Reservamos. Batimos los huevos con el azúcar hasta homogeneizar el conjunto.  Añadir tamizada la harina de trigo, la maizena y la levadura. Mezclamos. Incorporamos la mezcla de chocolate fundido y removemos. Meter el dedo, acercarlo a los labios y cerrar los ojos. Ya podemos volcar nuestra masa en el recipiente escogido, untado con mantequilla o protegido por papel de plata. Metemos a altura media en el horno. 40 min.

Dejar enfriar si da tiempo y montarla bien gorda, la nata y la fiesta que se liará cuando emplantemos: trozo de bizcocho, capa de nata, trozo de bizcocho, nata, trozo de bizcocho y así todo el tiempo. Servir, si te dejan, bien frío. Tirar chocolate fundido por encima para acompañar a los acompañantes. Disfrutar.

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Un par de tortas por 120 gr de coca

Localizados un total de 120 gr de *coca lista para su distribución, así como distintos elementos destinados a la preparación, como una balanza de precisión y una prensa. La mujer detenida, que cuenta con un modesto historial culinario, supuestamente guardaba en la cocina de su domicilio 30 gr de un codiciado polvillo blanco que le permitieron preparar 2 meriendas, a cuál más rica, por lo que se le atribuye un  presunto delito de tráfico de coca. La identificación de esta persona se produjo gracias a la actuación de los 2 dispositivos de vigilancia y control que se establecieron en el lugar donde se realizaba  presuntamente la transacción de mezcla y cocina de sustancias.

Para sentenciar 2 tortas (crepes sin huevo) necesitamos: 30 gr de harina Yolanda, 90 gr de leche, una balanza, una sartén mediana, 5 minutos para prepararlas y otros 5 para hacerlas desaparecer.

Pesamos y mezclamos los dos ingredientes, disolviendo los posibles grumitos con ayuda de un tenedor, o de la batidora (si las cantidades son proporcionalmente superiores a las dadas). Calentamos la sartén, cuando humee un poco bajamos a media fuego /vitro 4.5 y echamos la mitad de la cuasi líquida masa sin dejar de remover la sartén de un lado a otro con soltura hasta repartir la fina masa por toda la base. Dejamos tostar por un lado un par de minutos, y volteamos con ayuda de una espátula para dejar tostar por el otro, hasta que se cueza. Es el momento de empaquetar: rellenamos de dulce o salado, cuando aún se encuentre en la sartén o fuera ya del calor, dependiendo del ingrediente de relleno a usar o la textura que deseemos obtener, cerrándolo sin violencia a modo de regalo, porque lo es, y con fundamento, que la policía no es tonta.

*coca5. (Del cat. coca, y este quizá del germ. *koka, torta). 1. f. Ar. torta (I masa redonda de harina)

Scones sin huevo ni servilleta

Merendarse los dedos sin pillárselos, este es el logro de esta rica e infalible receta de scones sin huevo, porque por su sencillez sale siempre a la primera y su tierno resultado hace desaparecer hasta el último de los bocados. Estos suaves bollitos de té se desquebrajan ligeramente al mordisquearlos, y entonces no queda otra que facilitar el proceso de demolición abriéndolos por la mitad y sellando sus paredes con un buen relleno y cobertura (a buen mordedor con pocas palabras embasta): *buttercream de queso y confitura de chocolate con naranja amarga, o nata montada y mermelada de fambruesas, o chocolate fundido y crema chantilly, o cualquier combinación que dé placer al espectáculo.

Para unos 12 bollos:
225 gr de harina Yolanda más una cantidad extra para espolvorear, ½ cucharadita de levadaura química, una pizca irrisoria de sal, 40 gr de azúcar glas, 45 gr de mantequilla, 30 gr de pasas o de ciruelas, 120 ml de leche y una cantidad extra para glasear.

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Procedimiento:
Tamizamos los ingredientes secos (harina Yolanda, levadura, sal) e incorporamos el azúcar glas. Añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y mezclamos bien hasta conseguir textura de migas finas de galleta. Echamos las pasas o las ciruelas cortadas a trocitos a nuestra masa y volvemos a mezclar. Incorporamos la leche templada a la masa y amasamos ligeramente, ayudándonos con un poco de harina en las manos y otra poca en  la base del cuenco para despegárnosla por completo de los dedos. Es momento de delegar la faena a los pequeños reposteros o, en su defecto, continuar con la tarea, no sin antes poner el horno a precalentar a 220º. Estiramos la masa sobre una superficie con harina espolvoreada y la aplastamos hasta que tenga un grosor de 2 cm. Cortamos con un cortapastas de unos 5 cm de diámetro y los bollos resultantes los pincelamos por encima con leche. Los disponemos sobre una bandeja con papel sulfurizado en su base que irá al horno a altura media-alta 12 minutos o hasta que empiecen a amarronarse por arriba y la base suene hueca al golpearla. Los dejamos enfriar sobre rejilla con un paño limpio por encima un par de minutos y listos para meterles mano con el dulce que mejor nos venga. Acompañarlos siempre de un buen momento.

Nota alergia huevo: la levadura Hacendado y la harina Yolanda están exentas de trazas.

*Buttercream de queso: 1 tarrina de queso Philadelphia, 1 cucharadita de vainilla, 3 cucharadas de mantequilla a temperatura ambiente, azúcar glas. Mezclamos el queso con la mantequilla y la vainilla hasta que esté cremoso y vamos añadiendo el azúcar hasta conseguir el gusto deseado.

Adaptada de:
SHERWOOD, Alice.
Cocina para alérgicos.  H.Blume, 2008.

Bizcocho con fresas (sin huevo)

Bizcocho con fresas (sin huevo)

Bizcocho sin  huevo base de todo lo que se nos ocurra, esta vez con 300 gr de fresas a trozos generosos repartidos por encima de la masa antes de hornear y disfrutadas con igual procedimiento de corte.

Esta ricura ya no está entre nosotros, la conservé en la nevera mientras duró, por aquello de que llevaba trozos de fruta, y se me escurre que podría haber sido velada perfectamente por un chocolate fondant derretido a cucharetazo o mordisco dado. Ahí lo dejo.

 

 

Nota alérgicos: chocolate fondant postres Nestlé no lleva trazas en la actualidad